viernes, 2 de julio de 2010

-/-Letanías de Mujer-/-

En primer lugar he de aclarar que este escrito se lee de tres maneras. La primera, leyéndolo de la forma habitual. Las líneas en negrilla hacen las veces de un “ruega por nosotros” al leerse. La segunda, leyendo únicamente las líneas en negrilla. He ahí el poema oculto. Y por último, leyendo aquellas líneas que no están en negrilla.  Estas son las…

…Letanías de mujer.

Suavidad de Rosa,

Ruega por nosotros.,

La más hermosa de las flores,

Tú, que creces desde la inmundicia ,

Diosa de la vida,

Otórganos un alma.

Madre de la tierra ,

Ardes y convulsionas bajo el pie del hombre,

Amazona de los vientos,

Nos refrescas con tu aliento,

Portadora de los fuegos, 

Incineras todo aquello que te ataque.

Consuelo eterno, 

Jamás nos alcanzará el dolor,

Risa incansable, 

Música entre los gemidos de estas almas miserables.

Espíritu inquebrantable, 

Maleable y firme como el metal,

Templo de piel, 

Te rompes, sangras y renaces.

Sabiduría de los siglos,

Maestra dispuesta a enseñar,

Manos que sanan,

Ojos que lloran.

Labios de carmín,

Perfume de hembra,

Delicadeza pura,

En la noche más serena.

Fresco rocío,

Espejo de belleza,

Sonrisa de la luna,

Señora de las tempestades.

Sangre de madre,

Divino tormento,

Amante inclemente,

Niña eterna, juguetes de carne.

Estrella inalcanzable,

Inocencia perdida y encontrada,

Principio y fin, 

Reina eterna de las campanadas.

jueves, 17 de junio de 2010

-/- La Musa -/-

Indudablemente algo se ha perdido. Quizás una rima o posiblemente la vocal que le daría solución a todo esto. Qué de tiempos desde la última vez que se alojó entre mis brazos; que me permitió desgarrarla miembro a miembro, diseccionarla y escribir oraciones con su carne. ¿Dónde están aquellas noches que se iban entre dioses y blasfemias? Creo que empezó a menguar la tinta que manaba de tus venas. Ahora queda un vacío en el cuarto que se va resquebrajando, mientras la loca que lo habita se golpea contra las paredes grises y entre grieta y grieta escarba desesperadamente, buscando de una en una las letras de su nombre. Es que se le olvidó desde el día en que esa pobre diabla que la dibujaba con su pluma la cambió por noches más tranquilas. 
Ya la loca no se me aparece en sueños ni me escupe las palabras en la cara. Como pago por abandonarla, baila desnuda e insinuante para mí, sin dejar que me acerque y rozándome apenas las manos, como sin querer darle nueva vida a los dedos que de tanto callar se han ido desgastando.

miércoles, 16 de junio de 2010

Últimamente las noches se me han hecho un tanto extrañas. La apatía me busca frecuentemente y se desliza por mi pecho. No hay nada que me provoque hacer ni costumbres que quiera mantener. Todo se me escurre de entre los dedos y se me hace más efímero que la vida de una mosca. Los minutos se me pegan al cuerpo como sanguijuelas absorbiéndome la vida. ¡Estas noches sí que son extrañas! No encuentro sosiego poniéndole nombres a la nada y las horas van tejiendo mis cabellos con lacitos de una nostalgia rosa y gris. Y es que se me hace incomprensible cómo se me van perdiendo y quemando los fotogramas que conforman mi memoria, quedando los recuerdos como marcas de agua algo desgastadas. Y me aferro a esta necia costumbre de escribir, tratando de decir y sin lograr decir nada. Es una especie de vacío en el estómago, una extraña ansiedad de no sé qué royéndome los labios.

jueves, 27 de mayo de 2010

¿“Bella” me has llamado? Bellos estos ojos cansados de llorar; bellas estas manos que han golpeado mi pecho; aún  más hermosa esta boca torcida; ni qué hablar del rostro amargo o los cabellos enroscados esperando atacarte; o estas vestiduras de pellejos desgastados.
No hay mayor belleza que la de este cadáver corroído con nombre de mujer.

miércoles, 12 de mayo de 2010

-/- Ausencia-/-

No me digas que te duele;
No me digas que has muerto una y otra vez por mí;
Tampoco vengas a llorarme mariposas y claveles, porque hace mucho te enterré.
Ni me ofrezcas  los niños que jamás tendremos;
De ti solo quiero horas de silencio y vientre retorcido e infértil
El hogar vacío y la almohada de al lado siempre fría;
De ti solamente quiero las lágrimas que tu ausencia me secaron.