Me voy adueñando de poemas
y me los voy tejiendo en el cabello.
Voy tatuandome canciones
en las lágrimas de mi sonrisa.
Voy eternizando palabras y oraciones
lanzadas a la nada.
Soy un compendio de recuerdos
que no han sabido ser olvidados;
unos cuantos rencores, sonrisas, alegrías
y heridas mal cerradas.
¿Será esta la cara que quieres ver todas las mañanas?
domingo, 6 de marzo de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
-/-Pa'lante-/-
Cuando algo en ti se quiebra,
Respira,
Rehazte.
Arma de nuevo las piezas
Aunque salga ponerle pega elefante
Mira,
Escucha,
Pero nunca te calles.
Sufro una seria enfermedad:
Tendencia a catarsis.
Me penetran las estrellas,
Y bebo de los vientos.
Pero no voy a llorar
Me daré un paseo por parque del Este
Y si me quedan fuerzas, al del Oeste.
Hasta que el cuerpo aguante ¿no?
Como bien dice mi viejo:
“Pa’lante”
martes, 18 de enero de 2011
-/-Ventarrón-/-
Parece que no a todas nos tocan los galanes de rosas y peluches,
O de esos que te dan serenata borracha en el porche de la casa.
Siempre me han tocado los rudos,
Los insensibles,
O los sin pantalones para darle talla a esta hembra.
Ya no sé que será de mí, o de ti.
Ni qué decir de “nosotros”
Cuando tú mismo escribiste el epitafio con tus uñas en mis ojos.
¿Verdad que la traición es dulce?
Te amo.
Así que vete al diablo.
sábado, 15 de enero de 2011
-/-Como si fuese ayer-/-
Tu nombre se hace carne
Y preña de angustia los silencios.
Y yo...
Te pido a grito y puño
Te pido a llanto y golpe
Te pido ya sin lágrimas ni alas
Que te entregues.
Y preña de angustia los silencios.
Y yo...
Te pido a grito y puño
Te pido a llanto y golpe
Te pido ya sin lágrimas ni alas
Que te entregues.
sábado, 11 de diciembre de 2010
-/-A las seis-/-
Cuesta esperar. Pero por sobre todo duelen los silencios, los “¿y qué hubiese pasado si…?” Duele la incertidumbre y que al perro le lancen otro hueso; y mientras tanto ¿qué hago yo? Me puedo sentar a leer “Esperando a Godot” y no pasaría nada. También podría hacer intentos vagos de escribir sin concentrarme. Solo estoy segura de una cosa: quiero que este enjambre de ideas se calle. Y seguir esperando ¿No? Esperando a que se callen ellas, a callarme yo y que entonces pase: que hables. ¡Pero nada de saludos o cuentos esos de los tuyos! Yo quiero que hables de verdad. Que se deje de repetir este maldito monólogo que no lleva sino a la nada. Que me arranques estas ganas de salir corriendo, o de morirme o de ponerme a llorar, a veces de reírme porque sé lo que pasó estando yo maniatada y labiatada.
En lo que sigo esperando, no queda otra opción más que irse a la esquina a lamerse las heridas mientras esta Caracas triste y aperrada se despierta.
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