martes, 18 de enero de 2011

-/-Ventarrón-/-

Parece que no a todas nos tocan los galanes de rosas y peluches,
O de esos que te dan serenata borracha en el porche de la casa.

Siempre me han tocado los rudos,
Los insensibles,
O los sin pantalones para darle talla a esta hembra.

Ya no sé que será de mí, o de ti.
Ni qué decir de “nosotros”
Cuando tú mismo escribiste el epitafio con tus uñas en mis ojos.

¿Verdad que la traición es dulce?
Te amo.
Así que vete al diablo.

sábado, 15 de enero de 2011

-/-Como si fuese ayer-/-

Tu nombre se hace carne
Y preña de angustia los silencios.

Y yo...

Te pido a grito y puño
Te pido a llanto y golpe
Te pido ya sin lágrimas ni alas
Que te entregues.

sábado, 11 de diciembre de 2010

-/-A las seis-/-

Cuesta esperar. Pero por sobre todo duelen los silencios, los “¿y qué hubiese pasado si…?” Duele la incertidumbre y que al perro le lancen otro hueso; y mientras tanto ¿qué hago yo? Me puedo sentar a leer “Esperando a Godot” y no pasaría nada. También podría hacer intentos vagos de escribir sin concentrarme. Solo estoy segura de una cosa: quiero que este enjambre de ideas se calle. Y seguir esperando ¿No? Esperando a que se callen ellas, a callarme yo y que entonces pase: que hables. ¡Pero nada de saludos o cuentos esos de los tuyos! Yo quiero que hables de verdad. Que se deje de repetir este maldito monólogo que no lleva sino a la nada. Que me arranques estas ganas de salir corriendo, o de morirme o de ponerme a llorar, a veces de reírme porque sé lo que pasó estando yo maniatada y labiatada.
En lo que sigo esperando, no queda otra opción más que irse a la esquina a lamerse las heridas mientras esta Caracas triste y aperrada se despierta.

-/-Muñequita Lila-/-

Se la pasa sentada en el banquito verde, en la esquina de la izquierda, bajo la luz del poste. Algunos días se acuesta de largo a largo en el banquito,  pasa horas viendo al cielo y sonriendo con la mirada perdida. Los jueves a la 5:45 pm exactos, aparece desde el lado derecho del jardín, y camina con brinquitos hasta su banco, con un cuaderno en brazo. Se queda horas observando la misma página atentamente y con bolígrafo en mano. Hasta donde sé, nunca escribe nada.
Los viernes a las 2:00 pm, aparece invariablemente  vestida de lila: Gorrito tejido lila, bufanda lila, blusita de flores lila, faldita lila y zapatillas a juego. Es cómico verla sentada ahí, quieta, contemplando no sé qué, como la muñequita más lila y linda del mundo.
Los miércoles en la mañana aparece con un gatito. Lo suelta y el gato se queda agazapado bajo el banquito, hasta que ella, al rato, saca de su bolso rosa un ratoncito, y deja que el gatito juegue con su almuerzo un rato.
Es muy curioso todo esto, porque pareciera que vive en un extraño y dulce mundo de rutinas metódicas, tiernas e invariables.
Sin embargo, los lunes a las 4:00 pm es otra historia: nunca me he percatado de en qué momento aparece; solo sé que llega con un largo y oscuro traje, tan opaca ella como la noche más cerrada. Únicamente se distingue una pequeña cadenilla en su cuello, plateada como luz de estrella, donde titila un anillo más grande que sus frágiles deditos. Su cara parece un poco desencajada y rara. Los ojos siempre secos y vacíos. No hay cuaderno, ni gatito ni nada lila que la vuelva llamativa: pasa desapercibida en el banquito verde, en la esquina izquierda, bajo la luz del poste, como si fuese un adorno más del parque; como si hiciese juego con la pintura verde mate del asiento. Parece que quienes pasan a su lado no la ven. Es casi, casi invisible. ¡Y digo casi porque yo sí puedo verla! Invariablemente busco mi silla  y la pongo frente al ventanal los jueves a las 5:45 pm exactos, los viernes a las 2:00 pm, los miércoles en la mañana y los lunes a las 4:00 pm con la esperanza de ver alguna novedad en la extraña muñequita que aparece de lila una vez a la semana. Y nadie me interrumpe: hay gente que me habla, pero mientras estoy ahí, compartiendo desde lejos sus quehaceres, no hay interrupción que valga. Me parece sentir un pinchacito, como el de un mosquito, o una abeja ¡qué sé yo! Pero le hago caso omiso.
 Hay días, entre las 7:00 pm y las 7:02 pm, que su cabello oscuro se me hace un tanto familiar, como si lo hubiese visto reflejado antes en algún otro lugar.
 Pero solo pasa a veces.



Actriz…finge que es dolor el dolor que de verdad sientes.